Es penoso dar un
paseo por los alrededores de nuestro pantano y encontrar todos los restos del
botellón de la noche anterior tirado y esparcido por el suelo delante de la Ermita
de San Isidro.
Estos señores no tienen
una zona para hacer el botellón que es
el recinto ferial, para que se tengan que ir a ensuciar una zona de culto y de
recreo.
Debería de estar esto
más vigilado y sancionar a estas personas que le costara el dinero de su
bolsillo a lo mejor se lo pensaban dos
veces.



























